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Noche de tormenta, oscura y fría. La lluvia y el viento bailan la melodía de la muerte y en el mar embravecido, la figura fantasmal de un barco iluminado fugazmente por los relámpagos, se acerca a la costa.
Es un barco pirata. Su capitán, Peter Rovlosson, pese a todos sus esfuerzos, no puede evitar que encalle frente a las costas de Camet Norte y abandona su barco. Solamente un cofre es su compañía.
En él lleva su vida , su esperanza, sus pertenencias y tesoro.
Deambula sin rumbo fijo por estas costas hasta que, por fin, divisa un monte y dentro de èl, un puesto de estancia abandonado.
Allí hace noche y al día siguiente, amainado el temporal, la paz y el paisaje del lugar, lo seducen y decide establecer en el puesto, su base de operaciones.
Se hace conocer por los escasos vecinos del lugar e instala un almacén de Ramos Generales, especie de pulpería y parada de galeras, pero que en realidad, es una pantalla para su verdadera actividad: el contrabando.
Su popularidad crece y entonces ya se conoce al paraje como el del "Viejo Contrabandista".

Pero Peter Rovlosson, era hijo del mar y su permanencia en tierra fue efímera.
Así como apareció un día traído por la tormenta, abandonó este lugar sin ningún anuncio, dejando tras de sì una estela de leyendas de aventuras y misterios.
Tal vez no imaginó que su paso por estas costas tuviera tanta trascendencia y que desde, el paso del tiempo, no ha hecho más que acrecentar el misterio de esta figura y su cofre.
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